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Ideas para trabajar con los cuentos del proyecto

Como sabréis los que ya estáis familiarizados con ¡A contar!, una de las características fundamentales del método es que introducimos las actividades matemáticas partiendo de la lectura de los cuentos.

Nosotros solemos leerlos en el momento de la asamblea. Como son un poco más largos que los que estamos acostumbrados a usar, los releerlos varias veces en sesiones sucesivas, dejando que los niños y niñas tengan tiempo para observar las ilustraciones y pensar en lo que ocurre en ellas. Así, poco a poco, se van habituando a los personajes, comprenden mejor el argumento y los disfrutan mucho más.

Los cuentos de ¡A contar! son narraciones populares adaptadas e ilustradas de forma que dan pie a trabajar las actividades matemáticas. Pero, para nosotros, tienen un valor añadido más allá del de servir de punto de partida para el trabajo en el aula. Somos muchos los docentes que utilizamos la literatura popular a diario en nuestras aulas. Además del placer y el gusto que nos provoca su lectura, nos resulta especialmente interesante para trabajar con los alumnos aspectos relacionados con los sentimientos y emociones básicas que, de otra forma, serían muy difíciles de abordar.

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En los cuentos de ¡A contar! hemos encontrado una gran variedad de argumentos que nos permiten introducir en nuestra aula temáticas muy diferentes. Hay historias enloquecidas, como La caza del Snark, otras son más conocidas, como la fábula de La cigarra y la hormiga o la de La lechera. También las hay tenebrosas, como Hansel y Gretel o Valentina, la costurera. Todas ellas son muy interesantes para trabajar en el aula. A través de las peripecias de los personajes, nuestros alumnos pueden vivir sus propios miedos, esperanzas y preocupaciones de un modo controlado. En este sentido, los cuentos infantiles, al ofrecer la promesa de un desenlace feliz, les proporcionan la seguridad necesaria para afrontar y experimentar esos sentimientos y reacciones emocionales que viven internamente, pero que todavía no son capaces de entender con plenitud.

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El gran componente emocional de estas historias ayuda a los más pequeños a abordar situaciones conflictivas diarias desde una perspectiva diferente, utilizando su imaginación para integrar experiencias difíciles. Este aspecto lo recoge muy claramente también Maurice Sendak en un artículo suyo cuando afirma que «Si los niños no pueden mejorar muchas de las situaciones emocionales de su realidad diaria, sí lo pueden hacer en su imaginación».

Como veis, en nuestras aulas los cuentos son una herramienta fundamental. A continuación, os damos algunas ideas que os pueden ayudar a la hora de narrarlos:

  • Nosotros destinamos un espacio del aula para la lectura de los cuentos. Una idea que nos funciona muy bien es decorarlo a principio de curso de un modo especial: unas cortinas, unos cojines o un dosel contribuyen a transformarlo en un lugar adecuado para este fin y, además, predispone a los alumnos a una escucha activa.

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  • También solemos poner una música de fondo o tenemos a mano instrumentos musicales que nos sirven para crear «efectos especiales». De este modo, hacemos más realista nuestra historia.
  • Os aconsejamos que gesticuléis bastante, ensayéis voces diferentes y hagáis las pausas necesarias para despertar el interés de los alumnos y ayudar a «vivirlos» con más intensidad.
  • También es muy importante leer el cuento con tiempo en casa o en horas fuera del horario escolar para memorizar la historia y así poderla contar de una forma más fluida.

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  • En muchas ocasiones, los cuentos populares tienen estructuras repetitivas o encadenadas que crean un ritmo especial de lectura. Si os encontráis con cuentos que se alargan mucho en el tiempo, os recomendamos que, en vez de leer sobre la marcha las frases que vienen en el texto, lo memoricéis y lo narréis con vuestras propias palabras usando las imágenes como guía. Esto es muy útil si contáis con un grupo muy movido al que le cueste mantener la atención. Aun así, os recomendamos leer el cuento, en un principio, del tirón (a los niños y niñas no les suele gustar dejar una historia a medias) y luego ir haciendo hincapié en las distintas partes conforme se vayan trabajando en el proyecto.

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  • Otra idea que nos ha servido mucho en cuentos como El gallito de la cresta de oro, es la escenificación de los mismos. En ocasiones, para variar la forma en la que lo narramos, dramatizamos con ayuda de los niños y niñas alguna escena especial del cuento. Esto les encanta a nuestros alumnos y también los ayuda a comprender situaciones que luego utilizaremos para el trabajo del Taller de problemas.

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Sin duda, existen muchísimas más opciones e ideas para trabajar los cuentos en nuestras clases. Nos encantaría conocer vuestras propuestas y que compartáis con nosotros vuestras experiencias para que podamos descubrir entre todos el maravilloso mundo que esconden los cuentos populares.

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Elisa Hernández

Maestra de Educación Infantil y coautora del proyecto ¡A contar!