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Nuestras primeras experiencias con el tangram

El tangram es un juego muy antiguo de origen chino llamado qī qiǎo bǎn que significa «juego de los siete elementos» o «tabla de la sabiduría». No se conoce muy bien el origen del nombre actual, pero es probable que provenga de la combinación de las palabras tan (palabra cantonesa que significa «chino») y gram (sufijo inglés que significa «escrito» o «gráfico»). En el siglo XIX, empezaron a publicarse libros de tangram en algunos países de Europa y en Estados Unidos, hecho que lo convirtió en un juego muy popular en Occidente.

Básicamente se trata de un puzle de siete piezas o «tans» que son el resultado de cortar un cuadrado en cinco triángulos de diferente tamaño, un cuadrado y un paralelogramo. El juego consiste en usar todas las formas geométricas para crear distintas figuras.

La obligación de usar las siete piezas no debe considerarse una limitación, sino un reto. Las posibilidades de combinación son grandísimas y podemos encontrar recopilaciones con cientos de figuras para componer.

Hoy en día el tangram, además de ser un entretenimiento habitual, es bastante utilizado en las aulas como un instrumento lúdico y muy efectivo para desarrollar en los niños y niñas las habilidades del pensamiento abstracto, las relaciones espaciales, la lógica, la imaginación y las estrategias de resolución de problemas; además de ser un modo muy efectivo de introducir conceptos geométricos básicos.

La idea central del uso del tangram es el trabajo de composición y descomposición de figuras entendidas como el paso de las partes al todo y del todo a las partes. Cuando componemos figuras, estamos reforzando la creatividad y el sentido artístico, mientras que, en la descomposición, analizamos la figura (el total) descomponiéndola en partes y hacemos un trabajo más matemático. Para garantizar estos usos, las piezas deben ser del mismo color. Esto facilita que los niños y niñas centren su atención fundamentalmente en la forma, más que en otros atributos.

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En la etapa de Educación Infantil, utilizar materiales manipulativos nos proporciona una herramienta muy interesante para trabajar en el aula. Por eso, el método ¡A contar! cuenta con actividades de tangram en sus propuestas para niños de 4 y 5 años.

Desde nuestra experiencia, sin embargo, se puede empezar a trabajar desde los 3 años con elementos que preparan para las actividades complejas del tangram. Nosotros, en nuestra aula, lo introducimos de diferentes maneras, algunas que se apartan un poco del uso habitual:

En un primer momento, y para que los niños y niñas se vayan familiarizando con el tangram, les dejamos que manipulen libremente las piezas para que exploren sus posibilidades de juego. Para animarlos a empezar a formar figuras, solemos elegir dos piezas; por ejemplo, el triángulo y el cuadrado, y construimos elementos muy sencillos, como puede ser una casa. Nosotros utilizamos los juegos de tangram viejos que tenemos en el aula y, aunque procuramos elegir todas las piezas del mismo color, no siempre es posible. Lo que sí que hacemos es entregarles siempre las siete figuras geométricas que forman cada juego.

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A continuación, se las mostramos a los alumnos para que nos digan de qué se trata. Después de unos cuantos ejemplos de este tipo, ellos mismos ya son capaces de formar un objeto reconocible y explicarnos qué figura han formado. A la edad de 3 años, es muy probable que ya puedan realizar este ejercicio con cierta agilidad. En el nivel de 4 años, los ayuda mucho como actividad previa a las actividades que se plantean en el cuaderno.

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Otra actividad que hacemos en clase con algunos grupos es componer figuras con las piezas y mostrárselas a los alumnos y alumnas para que nos digan de qué elemento se trata. Para esto utilizamos tanto las piezas del tangram como otras figuras geométricas que no pertenecen a este, como el círculo o el rectángulo. La idea de esta actividad es ayudarlos a mejorar la orientación y estructuración espacial, además de fomentar su imaginación.

También, es muy interesante dejarles total libertad a los alumnos para que realicen cualquier composición con todas las piezas del tangram. Así se familiarizan con su utilización y dan rienda suelta a su creatividad.

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En nuestras aulas, nos hemos encontrado, sobre todo al comienzo del uso del material, una dificultad por parte de algunos niños y niñas para componer las imágenes propuestas en el cuaderno. En estos casos, nosotros hemos marcado la división de las piezas para darles mayor seguridad en un primer momento. A medida que estos alumnos fueron cogiendo soltura este paso se hizo innecesario y, al final, ellos mismos eran los que ayudaban a sus compañeros cuando tenían dificultades.

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Queremos recordaros que, en los casos en los niños y niñas demanden ampliar las figuras propuestas, tenéis a vuestra disposición otros modelos para imprimir en las Propuestas digitales. Como están ajustadas a las temáticas de los cuentos que estamos trabajando, son muy interesantes para motivarlos y animarles a experimentar nuevas composiciones.

 

Y vosotros, ¿cómo utilizáis el tangram en vuestras clases? Nos encantaría conocer nuevas experiencias y otras formas de trabajar con este material.

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Elisa Hernández

Maestra de Educación Infantil y coautora del proyecto ¡A contar!