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Cómo plantear la evaluación en ¡A contar!

La evaluación es un elemento sumamente importante para el docente en la planificación del aula y en la programación de los contenidos que pretende impartir. Por eso, en esta entrada queremos dedicarle un apartado especial y transmitiros cómo solemos evaluar, tanto nuestra práctica docente como los conocimientos adquiridos por nuestros alumnos.

Podéis encontrar una explicación de cómo realizar la evaluación en la página 67 de la guía. Además, en cada una de las programaciones del curso encontraréis una serie de ítems que os permitirán evaluar las actividades del proyecto.

Para completar este apartado nos gustaría explicaros cómo lo llevamos al aula en nuestro día a día:

Para nosotros, la evaluación es un proceso constante y diario donde tenemos la oportunidad de conocer el nivel desde el que aprenden nuestros alumnos y alumnas y crecen en sabiduría y conocimientos. No es una herramienta comparativa ni cuantitativa, sino un medio a través del cual el triángulo familia–alumnado–docente sabe en cada momento el estado de un aprendizaje y el camino que los alumnos deben recorrer para alcanzar nuevas metas de conocimiento.

La evaluación inicial es especialmente importante para nosotros, ya que nos sitúa en el punto exacto del cual parte cada uno de los alumnos a evaluar. Esta evaluación podemos hacerla mediante actividades grupales o individuales. Ambos métodos son necesarios.

  • En cuanto a las evaluaciones grupales, aprovechamos el momento de la asamblea para llevarlas a cabo y eso nos permite obtener una visión rápida del nivel del que parte nuestro grupo antes de introducir un contenido nuevo. Realizamos la evaluación cuando queremos trabajar por primera vez actividades nuevas como, por ejemplo, los problemas de asamblea (en este enlace podéis ver cómo solemos hacerlo). De este modo, podemos comprobar qué grado de maduración y desarrollo tienen los alumnos, qué tipo de interacciones se producen en el aula, si están acostumbrados a buscar distintas soluciones ante un mismo problema, etc.

 Toda esta información nos permite organizar mejor el trabajo y detectar las posibles fortalezas o debilidades de nuestro grupo de cara a reforzarlas o corregirlas si fuera necesario.

  • Por su parte, la evaluación inicial individual solemos llevarla a cabo una vez que hemos presentado las actividades en gran grupo y las llevamos al trabajo por rincones o las realizamos en parejas. De este modo podemos determinar qué niños y niñas han entendido la dinámica de la misma y cuáles necesitan una segunda explicación o un refuerzo adicional.

Cuando nos referimos a «entender la dinámica de una actividad» no queremos decir que el niño obtenga éxito a la primera en la resolución de la misma, sino que comprende qué es lo que hay que hacer y prueba distintas opciones, aunque no siempre obtenga éxito en el primer intento.

 

¿Cómo llevamos a cabo la evaluación en nuestra aula?

Aunque ya hemos hablado de una evaluación inicial, que para nosotros es sumamente importante, esta no sería una herramienta eficaz sin la evaluación continua de los conocimientos que van adquiriendo nuestros alumnos.

En ¡A Contar! las actividades que se plantean se repiten cíclicamente y van aumentando en grado de dificultad. Esto nos permite comprobar en momentos sucesivos los logros que van alcanzando nuestros alumnos. Como las propuestas mantienen un mismo formato, con el que ya están familiarizados, se centran más en la resolución del dilema y no en otras cuestiones que puedan distraer su atención.

En las siguientes imágenes podemos ver cómo uno de nuestros alumnos va adquiriendo más destreza a la hora de resolver cada tangram. En un primer momento, después de muchas manipulaciones con las piezas, no era capaz de resolverlos y necesitaba un apoyo gráfico para saber cómo colocar las pegatinas. Sin embargo, podemos observar cómo después de varias repeticiones, evoluciona de manera positiva y, al final ya no necesita dicho apoyo.

 

 

La importancia de la autoevaluación en ¡A contar!

Es muy importante que los alumnos puedan autoevaluarse en la realización de las actividades. El aprendizaje proviene del propio niño o niña que se da cuenta de sus errores y es capaz de subsanarlos solo para llegar a la solución correcta. Esto le proporciona seguridad, confianza y autonomía en la construcción de sus propios aprendizajes. Además, desarrolla el pensamiento crítico y, en muchos casos, mejora la tolerancia a la frustración, ya que le dota de herramientas para gestionar sus propias emociones ante un fracaso temporal.

Podemos introducir esta autoevaluación de un modo sencillo en actividades como las peticiones, las seriaciones o los ordinales. Veamos detenidamente cada una de ellas:

En la actividad de las peticiones, los alumnos deben representar, con ayuda de sus propias estrategias, la cantidad y el tipo de pegatinas que necesitan para copiar un modelo. Nuestra función consiste en interpretar dicha petición y entregarles lo que han pedido. Es el niño o niña quien, una vez que haya vuelto a su sitio y coloque las pegatinas que pidió, comprobará el éxito de su representación y deberá comprender dónde está el error, si lo hubiera, para realizar bien el dibujo propuesto. Esta segunda parte de la actividad, la revisión y comprobación de los resultados, en ocasiones resulta mucho más instructiva que las anteriores, ya que es el momento en que debe reflexionar sobre las estrategias que ha utilizado e identificar si han sido adecuadas o no.

Para muchos niños y niñas esto puede ser un poco complicado, por eso solemos sentarnos con ellos y ayudarlos a que comprueben los resultados con el modelo.

En cuanto a las actividades de seriaciones, nosotros solemos animar a los alumnos a que las revisen una vez terminadas, comparando sus fichas con las láminas de la guía que se encuentran al final del trimestre. Es muy interesante dedicarle un poquito de tiempo a estas actividades porque nos dan muchas pistas sobre sus progresos. Algunos deben ir comparando una a una cada pegatina hasta descubrir el error, en el caso de que lo haya habido, mientras que otros identifican rápidamente el patrón de repetición y realizan la comprobación de una forma más sencilla.

 

En las actividades de ordinales, como los alumnos trabajan en parejas, la evaluación se realiza entre iguales. Se pueden corregir entre ellos, lo que supone un enriquecimiento mutuo de la actividad.

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En todos estos casos, procuramos que los alumnos se den cuenta de sus progresos, descubran sus dificultades y busquen estrategias para superarlas. En este sentido, es muy interesante que puedan observar producciones anteriores y compararlas con las últimas realizadas. Nosotros solemos ayudarlos en esta reflexión con preguntas del tipo: ¿te resultó más fácil antes o ahora? ¿lo hiciste igual? ¿has descubierto alguna forma nueva de resolverlo?… De este modo, poco a poco van siendo conscientes de sus propios logros.

 

La evaluación por rúbricas en ¡A Contar!

Una cosa que hemos introducido en nuestra práctica docente es la evaluación por rúbricas. Para ello partimos de los ítems que aparecen en el cuadro de programación de la guía y las incluimos en nuestros boletines y en nuestras programaciones.

A continuación, os enseñamos a modo de ejemplo algunas de las rúbricas en las que hemos adaptado los ítems propuestos en la página 70 de la guía.

Esperamos que estas propuestas os hayan servido de ayuda para la evaluación de ¡A Contar!.
Aunque pueda parecer un poco engorroso hacer estas rúbricas, nuestra experiencia es que merece mucho la pena. De este modo, es mucho más fácil para las familias y para nosotros mismos conocer el nivel del niño o niña y así poder ayudarlo a que avance en el aprendizaje.

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Elisa Hernández

Maestra de Educación Infantil y coautora del proyecto ¡A contar!