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La evaluación por rúbricas

Sois muchos los que nos habéis preguntado acerca de la evaluación del método ¡A Contar! y sobre cómo podemos utilizar las rúbricas en este proceso.

En una entrada anterior (podéis consultarla aquí), hicimos un esbozo de cómo podemos utilizar este recurso en nuestra aula, pero nos ha parecido interesante dedicar una entrada específicamente a explicar qué son las rúbricas, para qué sirven y cómo podemos elaborar nuestras rúbricas de evaluación.

 

¿Qué son las rúbricas?

Básicamente, las rúbricas son unas orientaciones que nos sirven para evaluar los distintos niveles de desempeño de nuestros alumnos y alumnas en una tarea específica. Con las rúbricas no nos centramos en la adquisición de unos meros conocimientos, sino en el aprendizaje que realizan a través de unas tareas concretas. Esta herramienta es fundamental para conocer los progresos y la evolución de los alumnos y así poder prestarles una atención más individualizada.

 

¿Qué beneficios podemos obtener del uso de rúbricas en ¡A Contar!?

Este instrumento de evaluación nos permitirá conocer en qué momento de aprendizaje se encuentra cada uno de nuestros alumnos. Es cierto que, en un principio, este trabajo nos llevará más tiempo que el uso de otras herramientas de evaluación tradicionales sin embargo; una vez realizado, nos dará una visión real del estado en el que se encuentran nuestros niños y niñas, por lo cual nos resultará más sencillo acompañarlos al siguiente nivel de aprendizaje.

 

¿Cómo elaborar las rúbricas?

Para elaborar nuestras rúbricas de evaluación, podemos partir de la programación que aparece en la guía del docente. De ahí tomaremos los objetivos que se convertirán en indicadores de evaluación. También se pueden añadir otros indicadores para ajustarlas a nuestra práctica diaria en el aula, pero, para empezar, os aconsejamos que uséis la programación; de ese modo tendréis un guion bastante exhaustivo que os permitirá evaluar con seguridad.

  • 4 años (páginas 70-72 de la guía)

  

  • 5 años (páginas 144-146 de la guía)

Tomemos el primer objetivo de 4 años del Taller de problemas como ejemplo (al final de este post os dejaremos algunas rúbricas hechas para que os hagáis una idea más clara del resultado final):

“ Representar, con materiales manipulativos o con dibujos, las cantidades, las acciones y las relaciones descritas en los enunciados.”

Este es el indicador o la tarea que queremos que nuestros alumnos alcancen y, por tanto, es lo que vamos a evaluar. Hay que tener en cuenta que su consecución será progresiva por eso; habrá que retomarla a lo largo del curso y, probablemente, los alumnos mostrarán distintos niveles de aproximación.

Para reflejarlo en una rúbrica, crearemos una tabla donde marcaremos 4 o 5 niveles de adquisición de este indicador. No se trata de cuantificar el logro de los alumnos, sino de saber en qué momento de adquisición del mismo se encuentran. Por ello, debemos ser muy específicos en cuanto al grado de adquisición de esa tarea; es decir, dar a cada nivel un valor muy concreto, de forma que tanto nosotros como la familia podamos saber claramente en qué nivel se encuentra cada niño o niña y así tomar las medidas oportunas para que pasen al siguiente.

Si elegimos 4 niveles de adquisición, podemos darle el siguiente valor general a cada uno de ellos:

  • Nivel 1: el alumno todavía no ha alcanzado los aspectos del indicador a evaluar.
  • Nivel 2: al alumnado le cuesta alcanzar algunos de los aspectos a evaluar y suele necesitar ayuda externa.
  • Nivel 3: el alumnado alcanza los mínimos exigidos en el indicador.
  • Nivel 4: el alumnado alcanza el indicador sin problema e incluso a veces proponer nuevas opciones.

Si elegimos poner 5 niveles de evaluación, esta división de categorías será más exhaustiva y podremos agregar más detalles y más niveles de adquisición.

Veamos un ejemplo con el indicador anteriormente citado.

Para que os sea más fácil la tarea de realizar rúbricas os aconsejamos que formuléis primero los dos extremos: el nivel 1 y el nivel 4. De este modo ya tendréis las dos rúbricas más sencillas: la que corresponde al nivel de adquisición más bajo, y la que corresponde a la adquisición completa de la tarea. Los niveles intermedios suelen tener matices que hacen la tarea de la formulación un poco más complicada. Sin embargo, con la práctica, resulta bastante sencillo realizar las rúbricas y el resultado hace que merezca la pena la dedicación inicial.

Veamos cómo podríamos evaluar este indicador en dos ejemplos concretos.

  • Alumna 1

En este caso, esta alumna ha alcanzado el nivel 4, con lo que señalaríamos su progreso en la tabla de la siguiente forma.

  • Alumno 2

En este caso, durante la realización de la tarea, el alumno precisó de un apoyo externo y tuvimos que ayudarle en varias ocasiones a que se replanteara las soluciones que daba. Con lo cual, en la evaluación de este alumno, debemos dejar reflejado también esto, quedando el cuadro de la siguiente forma:

Un ejemplo de rúbrica

A continuación, os dejamos algunos ejemplos de rúbrica que hemos hecho para nuestra aula de 4 años referente a la actividad Series:

Esperamos que os hayan servido estas indicaciones para realizar vuestras propias rúbricas.

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Elisa Hernández

Maestra de Educación Infantil y coautora del proyecto ¡A contar!