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Nos convertimos en piratas con el mapa del tesoro

Como en anteriores entradas, queremos compartir con vosotros una experiencia que surgió a partir del trabajo con la actividad Mapa del tesoro.

Podéis encontrar información detallada sobre estas propuestas en las páginas 47 y 50 de la guía y, si estáis interesados en saber cómo se pueden trabajar en el aula, podéis consultar las entradas En busca del tesoro 1.ª parte y 2.ª parte.

A nosotros nos gusta aprovechar las actividades de ¡A contar! para enlazar los contenidos matemáticos con otros que estamos trabajando en nuestra programación.

Por eso, cuando llegamos a la actividad de Mapa del tesoro, se nos ocurrió que era una excelente ocasión para contextualizarla en el proyecto Los piratas que estábamos desarrollando en ese momento en el aula, y esto nos llevó a convertirnos en unos verdaderos piratas por unos días.

Lo primero que nos planteamos era que, para ser unos buenos piratas y poder partir a la búsqueda del tesoro, deberíamos seguir unos pasos:

  • Necesitábamos confeccionar ropas y complementos de piratas.
  • También íbamos a necesitar una mascota pirata.
  • Deberíamos construir nuestro barco para surcar los siete mares.
  • Teníamos que encontrar una «isla» para enterrar nuestro tesoro y hacer el mapa.

Por grupos, los niños y las niñas tuvieron que esconder su cofre del tesoro y señalar en un mapa dónde se encontraba. Luego, esos mapas se intercambiaron con el resto de grupos para que cada «tripulación» partiera a la búsqueda del tesoro.

Nota. Como estábamos en 5 años, los niños y las niñas escondieron el tesoro y marcaron su ubicación en el mapa. Si hubiéramos hecho esta actividad en 4 años, nosotros habríamos escondido el mapa y les habríamos entregado un mapa para que lo buscaran.

Para confeccionar el atuendo de los piratas, les pedimos a los familiares de los alumnos que nos buscaran una camiseta a rayas y unos pantalones vaqueros cortos.

Utilizamos pañuelos para la cabeza y recortamos nuestros gorros piratas en cartulina. También necesitábamos un parche para el ojo, que hicimos pintándolo con maquillaje de cara.

Lo siguiente fue confeccionar nuestras armas de piratas. Con cartón y papel de plata hicimos unas armas muy parecidas a estas:

 

Por último, elaboramos garfios con vasos de plástico y papel de aluminio. Son muy sencillos de realizar. Para ello basta con hacer un cilindro grueso y bien apretado con papel de aluminio y darle forma de gancho doblándolo con las manos. Luego, lo pasamos por el fondo perforado de un vaso de plástico y ¡ya tenemos los garfios!

Ya casi éramos piratas. Nos faltaba una nuestra mascota para transformarnos en unos auténticos bandidos del mar.

Para crearlas, los niños y las niñas colorearon en papel un loro y luego lo pegamos sobre cartón para darle consistencia. Lo unimos con una goma elástica a nuestro hombro y ya teníamos nuestra mascota lista para acompañarnos en la aventura.

A continuación, por grupos, decidimos dónde enterraríamos el cofre del tesoro (una caja forrada de papel charol marrón llena de monedas de chocolate).

Para diferenciarlos, cada cofre estaba marcado con el símbolo de su «tripulación» en la parte superior (una calavera, un ancla, un timón, etc.).

Por turnos, fuimos saliendo al patio y, mientras la maestra de apoyo se quedaba en el aula con el resto de la clase, buscamos el lugar más adecuado para esconder nuestro tesoro. Una a una, todas las tripulaciones piratas fueron escondiendo su cofre lleno de oro achocolatado.

Posteriormente, repartimos unos mapas del patio donde habíamos dibujado algunos elementos muy significativos y fáciles de identificar, y los analizamos colectivamente para asegurarnos de que todos se pudieran orientar con él. A continuación, cada grupo marcó en su mapa el lugar donde había escondido su tesoro con una gran X, se los intercambiaron y… ¡comenzó la búsqueda!

Cada grupo tenía que buscar solamente el cofre que le había tocado y, si encontraba por el camino otro, debía dejarlo pasar y no revelar su ubicación.

Al principio les costó un poco resistirse a la tentación de abrir los cofres que no les pertenecían, pero al final cada grupo se centró en la búsqueda de su tesoro, y resultó ser una actividad muy divertida y enriquecedora.

En posteriores ocasiones, nuestros alumnos y alumnas nos han pedido que repitiéramos la actividad porque les encantó. Por eso, una vez al mes, organizamos nuestra propia búsqueda del tesoro y así hemos ido descubriendo nuevos sitios donde esconderlos. En una de las últimas veces que hicimos esta actividad, fueron los mismos niños y niñas quienes diseñaron el mapa del patio, lo que nos da una idea de sus progresos en el desarrollo de su visión espacial y en su capacidad para representar las posiciones relativas de los objetos en un mapa.

Esperamos que este tipo de actividades os inspiren para realizar las vuestras y nos contéis qué tal os ha ido la experiencia.

 

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Elisa Hernández

Maestra de Educación Infantil y coautora del proyecto ¡A contar!